Docente o investigador, ¿caminos duros de elegir?


En la sociedad del conocimiento, todos necesitamos aprender y por supuesto alguien que nos enseñen. Si bien es cierta la docencia es una de las profesiones más sacrificadas, sin importar a que nivel enseñanza, primaria, secundaria o universitaria. Sin embargo, los intentos para que los docentes tomen a la investigación como algo primordial, dentro de su formación docente, sigue siendo un tema de discusión en los actuales momentos.

La vieja escuela de la docencia        

No viví la vieja escuela, pero tuve profesores que formaron parte de este modelo, por así llamarlo. Con características de ser más teóricos que prácticos, de clases monótonas, lo que decía el docente eso era una “verdad absoluta”, sin ningún enfoque del docente a la investigación, menos aún inculcar en el estudiante la semilla de la investigación.

Por aquellos tiempos que cursaba por las aulas de la secundaria, muy lejos estaba el pensar que el docente se involucre en la investigación. Con honrosas excepciones, por no decir, un mínimo porcentaje de docentes se dedican al ejercicio de la investigación, por iniciativa propia o porque adquirieron conocimientos previos. Mientras aquellos docentes que se formaron en la pedagogía educativa, quedaron solo con esa formación de enseñar y planificar.

El ejercicio de la investigación como estatus de superación

Al hablar de investigación, proponer proyectos o escribir artículos científicos, es considerado un escalón más avanzado, por cuanto se dice, que este es un grupo de alto desempeño. Puede ser cierto este argumento, pero en la práctica quienes pasan por esta experiencia, buscan formarse en el ámbito de la investigación, salen fuera del país a estudiar un grado más que una maestría, es decir Doctorado o Ph.d. Esta realidad es muy frecuente en nuestros días, con grandes experiencias, vinculan la docencia con la investigación.

Otro de los factores claves para involucrar al docente a la investigación a parte de su formación, es el económico, como diría alguien “estudiar tanto para recibir un sueldo inferior, al que reciben otros profesionales o quienes nunca se prepararon”. Esta es una realidad palpable, que sin duda alguna hace reflexionar, si seguir alcanzando objetivos o quedarse fuera de la competencia profesional.

Panorama actual del docente investigador

Explicaría en dos escenarios, el primero aquellos docentes que por iniciativa y vocación hacen que la investigación sea placentera, divertida y de interesantes propuestas a ser investigadas. Mientras el otro escenario poco alentador de docentes, que aún continúan resistentes a la única opción a la vista que es la docencia y que por años han venido ejerciendo de forma notable, algunos de ellos con excelente resultados.

No basta con ser solo buenos docentes, pues la sociedad actual, exige a docentes ser más competitivos no solo con nosotros mismos o dentro de un país, sino ponernos a la altura de países que desde hace rato involucraron al docente con la investigación. Aunque existan leyes y reglamentos y estás exijan al docente a investigar, no deja de ser aun una obligación más que un gusto.

El ejercicio de la docencia  y la investigación, ha tomado fuerza en el Ecuador, estrictamente en la educación superior. Este hecho ha marcado grandes esfuerzos y decididos compromisos de toda la comunidad educativa.

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Publicado en Educación

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